Clientes que no interesan y mejor mandar a la competencia

Clientes que no interesan, de eso hablaré aquí. Suena a chiste, ¿verdad? 😉¡Rechazar clientes y mandarlos a tu competencia!

Nuestra prioridad, sobre todo cuando empezamos, suele ser buscar clientes. Un emprendedor Freelance, una empresa cualquiera, no puede sobrevivir si no los tiene.  

Pero, ¿todos los clientes nos interesan? No. Realmente, alguno sale más a cuenta mandarlos a la competencia.

Son clientes con los que tardo en cobrar la factura, que me marean a todas horas con cosas absurdas. Que me piden el sol y la luna juntos por el mismo precio…

Me dan más trabajo que beneficio y me hacen perder el tiempo ¡El tiempo es oro!

Pero esta es mi opinión. Igual tú no tienes este tipo de clientes.

¿O sí?

 ¿Cómo podemos saber si son clientes que no interesan ?

  • Primeras señales: clientes tóxicos
  • Clientes que lo quieren TODO,
  • Controladores
  • El indeciso
  • El que paga tarde, mal y nunca
  • Clientes superjefe

Primeras señales: clientes tóxicos

Con la primera toma de contacto, el cliente, ya tiene una forma propia de plantear lo que quiere. Tendrás las primeras señales para saber si son clientes que no interesan.

Mucho cuidado. Escúchale bien. Aquí es donde realmente te lo juegas todo. Tus futuros clientes saben que tú no eres el único que hace ese trabajo.

Estamos en la era digital. Tienes infinitas posibilidades para buscar clientes. Pero ellos también tienen esas mismas posibilidades para buscar a tu competencia. De hecho, es más que posible que no seas el único con quien contacte.

Hay cientos de personas que saben hacer lo mismo que tú. Tu competencia, también necesita desesperadamente facturar.

Hay algunas frases típicas, que indican claramente si son clientes que no interesan.

Si reconoces alguna ¡Sal corriendo!

  • He visto otros que cobran más barato
  • Nosotros pagamos cuando acabas el trabajo
  • Lo necesito súper urgente
  • Lo mío es una cosa muy fácil que se hace rápido.
  • Ajústame el precio

Clientes que no interesan
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

Clientes que lo quieren TODO

Este tipo de clientes lo quiere todo; pero todo todito. Y por el mismo precio. Son exactamente los clientes que no interesan. Con ellos, es más el trabajo y el tiempo invertido que el beneficio que esperamos sacar. Te exprimirán totalmente.

Lo primero que dirán, es que lo que ellos quieren, es algo muy sencillo. Pero tú ya estás viendo, que ni es poca cosa, ni mucho menos sencillo.

Te cuesta hacer un presupuesto. No valoran las mil cosas que te piden y todo les parece caro.

Si finalmente los aceptas como clientes, estás perdido.

Nunca tienen bastante, siempre quieren más. Por mucho que les des, por mucho que trabajes, nunca será suficiente.

Ni siquiera tendrás un margen de beneficio, porque la cantidad de exigencias y tareas que van sumando, hará que lo pierdas.  

Da igual si con ellos vas a cobrar por horas o por proyecto. Acabarás perdiendo la paciencia y el dinero. Por tu propio estado mental ¡Sal corriendo!

Estos clientes, son los que más nos cuesta reconocer. Con ellos entramos en un círculo vicioso. Un bucle del que cuesta salir.

Imagen de ambermb en Pixabay

Controladores

Nos llaman continuamente para ver cómo va su trabajo. Cuesta mucho avanzar, porque insisten en repasar cada cosa.

Tenemos que dedicarles una atención constante. Nos llenan el correo, nos piden que les expliquemos cada cosa.

Resultan cansinos y nos quitan tiempo para otros clientes.

Suelen poner pegas a todo. Retrasan el trabajo con cambios constantes.

El indeciso

Es un cliente ideal si te dedicas a la consultoría. Si no trabajas en este campo, te resultará un infierno.

Te llamará y te enviará infinidad de emails antes de definir nada. No sabrás ni lo que quiere ni lo que necesita. Lo peor es que él tampoco lo sabe.

No le bastará una reunión para hablar del proyecto. Será una detrás de otra, y tú seguirás igual. Prácticamente, lo que harás serás enfocar el proyecto y hacer su trabajo.

Son clientes, que conviene encaminar desde el minuto uno .

El que paga tarde, mal y nunca

Este cliente, ya ha dado la peor de las señales en la primera toma de contacto.

No menciona nada sobre la forma de pago. Da por hecho que empezarás a trabajar sin adelantarte nada. Puede ser que incluso deje caer que ellos pagan al finalizar el trabajo. 

Por regla general, con cualquier cliente deberías cobrar como mínimo, la mitad del trabajo por adelantado.

Con este tipo de clientes, exígeles todo el pago por adelantado o no muevas un dedo.

Hay infinidad de empresas que, al contactar, me han dicho que su forma de pago es al finalizar el trabajo. Al decirles que yo cobraba por adelantado, me decían que era imposible.

Que no está en su política de empresa, no trabajan así y mil cosas más.

Sorprende, como muchas de estas empresas, cuando les interesa vuelven a contactar y te lo pagan todo por adelantado sin ningún problema.

Si aceptas sus condiciones, te encontrarás todo tipo de excusas a la hora de presentarles la factura. No he tenido tiempo de mirarlo, tienen que autorizar el pago, en cuanto pueda te hago la transferencia… Las frases típicas.😶

Es muy posible que tardes bastante en cobrar o que sea menos de lo pactado. Por desgracia, no descartes que te quedes sin cobrar directamente.

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Clientes superjefe

Están mega ocupados. Sus tareas son infinitas y de ellos depende el planeta casi. Pero tú no puedes avanzar, porque resulta que tienen que dar el ok a tus trabajos.  Supervisarlo todo.

Pero nunca tienen tiempo y no supervisan nada.

No contestan, te van dando largas… Controlan tu trabajo y todo el proceso. Prácticamente lo paralizan. Cuesta mucho avanzar y el proyecto se hace eterno.

Créeme, es de lo más cansino trabajar con ellos. Es difícil que puedas cumplir algún plazo.

¿Te suena alguno? ¡Comenta aquí!

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